domingo, 3 de abril de 2016

¿Extaterrestres nacis?

“… la adopción, por parte de la Alemania nazi, de una nueva ciencia, totalmente al margen de la ciencia occidental, y que, sorprendentemente, es desconocida por la mayoría de la gente, incluso en los entornos científicos, como si nunca hubiese existido. Aunque probablemente habría que estudiar a fondo estas extrañas y fantásticas teorías científicas, antes de rechazarlas radicalmente. 
Los horrores del nazismo no pueden ser motivo para rechazar el estudio de algunos de los importantes hechos que se produjeron durante su existencia”. Y creo que este nuevo artículo confirma lo indicado en aquellos artículos. Pero al mismo tiempo, plantea innumerables preguntas sobre unos hechos realmente increíbles. 
Los ovnis nazis (en alemán: Haunebu, Hauneburg-Geräte, o Reichsflugscheiben) eran aviones avanzados o naves espaciales que fueron desarrollados supuestamente por el III Reich durante la Segunda Guerra Mundial. Estas tecnologías no solamente aparecen en ficción sino también en varios textos históricos. Suelen aparecer en conexión con el nazismo esotérico, una ideología que vincula el nazismo con situaciones sobrenaturales o paranormales. Las hipótesis sobre los OVNIS nazis están de acuerdo con la historiografía oficial en los siguientes puntos: La Alemania Nazi reclamó el territorio de Nueva Suabia, en la Antártida, a la que envió una expedición en 1938, y planeó otras; La Alemania Nazi investigó avanzadas tecnologías de propulsión, incluyendo misiles y turbinas de Viktor Schauberger; Algunos avistamientos de OVNIs durante la Segunda Guerra Mundial, particularmente aquellos conocidos como “Foo Fighters”, se consideraron como armamento enemigo por parte de los aliados.
Nueva Suabia (en alemán, Neuschwabenland) fue el nombre dado por la Alemania nazi a una parte de la Antártida que reclamaba como propia, entre 1939 y 1945. Debía su nombre al antiguo estado de Suabia. Lo que fue el territorio se localiza en la costa aproximadamente desde los 12° Oeste hasta los 18° Este y entre los 70° y 75° Sur, incluyendo parcialmente la Tierra de la Reina Maud, una reivindicación noruega. La Sociedad de Naciones no reconoció la soberanía de Alemania sobre estos territorios. El capitán Alfred Ritscher dirigió la tercera expedición antártica alemana (1938-1939). El propósito aparente era asegurar un área en la Antártida para una estación ballenera, como parte de un plan para aumentar la producción de grasa animal de Alemania. El aceite de ballena era entonces la materia prima más importante para la producción de margarina y jabón en Alemania, y los alemanes eran, además, el segundo comprador más grande de aceite de ballena noruego, importando anualmente unas 200.000 toneladas. Además de la desventaja de ser muy dependiente de recursos extranjeros, la inminencia de la entrada de Alemania en un nuevo conflicto fue una presión para las inversiones alemanas en el exterior. Otro objetivo, más oculto, era buscar un lugar para una posible base naval.

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